Prefacio del poemario “Umbrales multifacéticos”

«Sabremos quiénes somos cuando
veamos lo que hemos hecho».
Pierre Drieu Rochelle

El primer poema de este libro, «Una palabra oportuna», describe con sencillas palabras la emoción que sentí en ese rincón del corazón, donde de continuo guardamos la esperanza, cuando me llegaron los primeros indicios de la posible publicación del libro de poesía que hoy ha dejado de ser una loable iniciativa de Fredo Arias de la Canal —Frente de Afirmación Hispanista— para convertirse en feliz realidad.

En efecto, él se dirigía a los distinguidos amigos editores de esta manera: «Pueden Francis e Ileana comunicarse con Clotilde para sugerirle la publicación en Deslinde de una selección de su poesía lírica, sonetos y haikus».

La respuesta fue inmediata y esto dijeron ellos: «En Ediciones Deslinde coincidimos, Fredo, en apreciar mucho la sugestiva poesía de Clotilde que hemos venido degustando a través de sus entregas. Así que estaremos muy felices de poder editar su obra. Será una magnífica oportunidad para nuestra editorial, que crece con otra voz de tanta valía, para ella, y sobre todo para sus lectores, que podrán acceder al caudal de su creación».

La propuesta ya estaba encaminada…

Siempre me ha dado bastante temor exponer mi bagaje de sueños poéticos a la opinión de tantos autores y lectores del mundo de habla hispana, en particular al selecto grupo de amigos que convergen y comparten conmigo en el Frente de Afirmación Hispanista de México, dignamente dirigido por Fredo.

Y luego de la generosa propuesta recibida, no ha sido en vano tratar de hacer memoria hasta recordar el poema del eximio poeta español Antonio Machado, que alguna vez había leído, titulado «Desde el umbral de un sueño…», que dice: Desde el umbral de un sueño me llamaron… / Era la buena voz, la voz querida. / —Dime: ¿vendrás conmigo a ver el alma?… / Llegó a mi corazón una caricia. / —Contigo siempre… Y avancé en mi sueño / por una larga, escueta galería, / sintiendo el roce de la veste pura / y el palpitar suave de la mano amiga.

El ilustre literato ha hecho, en pocas palabras poéticas, un retrato fiel de lo invisible, que no es otra cosa que el profundo sentimiento que nos embarga cuando ocurren estas inesperadas ofrendas de amor al arte que nos ocupa y nos conmina siempre a publicar la obra para difundir la creación de todos y cada uno de los numerosos autores que somos; para la justa valoración favorable o no de nuestro sonoro manantial de amor.

Con el alma saliendo de mí, estoy cierta al decir que creo que pocos libros han soportado el temblor del ser como Umbrales multifacéticos. La sublime emoción experimentada, aun cuando este poemario es el número doce de los textos que he publicado hasta la fecha, en mi caso personal, es comparable a la llegada del hijo que nos infunde una felicidad indescifrable. Eso es lo que sentí cuando nació mi adorada hija Mirella. Bastante tiempo después, llegaron mis queridos nietos Matías y Gastón, pero, para eso, yo ya estaba bien preparada.

También quiero decirles que, como autora autodidacta, he sostenido en el transcurso de mi vida la necesidad imperiosa de compartir este vendaval que azota las fibras más sensibles de mi ser, sin tregua, haciéndome pecar muchas veces de audaz y, por qué no decirlo, de desenfado, para expresar mi palabra en distintos formatos y estilos, desde poesía y cuentos infantiles didácticos, pasando por poesía lírica, sonetos, décimas, haikus, narrativa, cuento breve, leyendas, hasta letras de boleros, baladas, folclore, tango, canción, lunfardo, milonga y vals; gran parte de ello, plasmado en once libros que anteceden a Umbrales multifacéticos.

Hay también en lista de espera textos registrados y también otros sin registrar aún, no editados, que abordan temáticas análogas a las aquí enumeradas.

En síntesis, queridos amigos escritores, poetas, editores y lectores, quiero expresar que, como mujer chubutense, patagónica y argentina, abrazada a los altos y dignísimos símbolos patrios de mi tierra, paraíso sureño, agradezco desde lo más íntimo de mi corazón el acompañamiento que ustedes decidan darle a esta obra que se aleja de mí, para quedar, desde ahora, en posesión de los ángeles que la llevarán a volar por las inconmensurables latitudes del universo.

Está, además, en nuestras manos escritoras, la tarea de acercar los libros a las bibliotecas, para que toda creación tenga principio, pero nunca fin. La eternidad de la palabra escrita debe tener voz propia y también ajena, cuando el lector toma el texto con el ánimo predispuesto a conocer y disfrutar su contenido. Esta es la verdadera trascendencia sin cielo. El libro nunca debe morir.

A Fredo, virtuoso gestor esencial de esta obra, quiero reconocer, con profunda valoración, su excelso mecenazgo, su elevado rol cultural y su inapreciable espíritu de colaboración sostenida, sin distinción alguna.

De Ediciones Deslinde, en manos de Francis e Ileana, también quiero decir que merecen un destacado elogio por su alto compromiso editorial, calidad estética y predisposición para acompañar al autor en los preparativos previos del texto.

A todos… los abraza mi corazón hasta el próximo encuentro.

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