Audiolibro | Poemas de Antología poética, de Rodrigo Pesántez

Chica sobre puente, frente a la naturaleza.

Cuatro poemas del libro “Antología poética” (Ediciones Deslinde, Madrid, 2022), del ecuatoriano Rodrigo Pesántez, en la voz de Brian Vilche Gallardo.

RODRIGO PESÁNTEZ RODAS (Azogues, Provincia de Cañar, Ecuador, 1937-Guayaquil, 2 de abril de 2020). Ensayista, crítico literario, poeta, antólogo y catedrático universitario, promotor de la literatura ecuatoriana a través de la docencia universitaria en Europa y Norteamérica. Doctor en Filosofía, Letras y Ciencias de la Educación. Acreedor a merecidos premios poéticos, sus obras Sonetos para tu olvido (1961), Vigilia de mi sombra  (1962), Denario del Amor sin Retorno (1963) y El espantajo y el río (1973), entre otras, han sido publicadas por las más importantes editoriales. En 1996 recibió la condecoración internacional “José Vasconcelos”, que, en reconocimiento a su fecunda labor de investigación literaria, crítica, poética y de docencia universitaria, le impuso el Frente de Afirmación Hispanista A.C., de México. Con el auspicio del Frente de Afirmación Hispanista A.C., de México, publica su libro Antología poética (Ediciones Deslinde, Madrid, 2022).

Los paréntesis

Frente al espejo
mi alma
se afeita,
se pinta,
se pone los calzones
y estornuda.
Yo independiente de ella
me acomodo
los dientes,
me estiro las orejas
y afino la guitarra
de los sueños.

Juntos los dos
nos vamos agarrados de la vida:
ella con su bastón de plumas
y yo con este loro desplumado.

Colonia, Alemania, invierno de 1971


Acacias y manzanas

Me gusta tu cuerpo de acacias.
y tú sobre todo me gustas
cuando estás dormida,
total,
desnudada.

Dormida me gustas;
con el hueso te busco más que con el alma,
y cuando te encuentro
no siento ni el hueso
ni el alma,
sino un paraíso
lleno de manzanas.


Escarcha

Quise ser tu algarrobo
en penumbra. Tu pañuelo jugando
al navío.
Tu terraza de verdes asombros.
Tu sombra.

Tus zapatos lustrados.
Tu pie de espejos lúcidos.
Tu mañana como otra mañana
pero esta vez distinta.
Tus piedras en mi invierno
atropellando mis últimas liebres.
Tu mano en la mía.
Para siempre.
¡Pero ya ves…!
Cómo se me hizo escarcha este alboroto.
¡Escarcha!


Parábola del libre albedrío

Porque fuimos los únicos
que a la vida le dimos
una razón de llave
y no de exilio, podemos
sobre su lomo
de algas
soltar a nuestro can enfurecido.

Gritar.
Patear.
Piedra decirle a Dios
u Ofidio Mío.

Hacernos dictadores.
Matar.
Crecer como la yerba en cualquier lluvia.
O simplemente sobre una azucena
acostarnos con quien nos dé la gana.


Sigue en IVOOX el podcast Voces de la Literatura, de Deslinde.

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