Poesía | Selección del libro “Imaginando la verdad”, de Juana Rosa Pita

Figura femenina.


La Nasa exulta por la última thule

Poca imaginación observa el telescopio.
Repudiaron los viejos mitos
creyendo que al no ser reales
daban lo falso como verdadero.
Ahora se fían
ciegamente de un asteroide helado
cuyo prestigio fósil le confiere
sublime autoridad de contestar
el Verbo del Evangelio de Juan.
¿Ignoraban que la imaginación
contiene lentes cual precisos linces
dignos de la atención de un Galileo?

Ahora solo encuentran
paisajes neblinosos y sumidos
en un vacío gris sin brisa o gracia:
como descubrir pesadillas
en que alguien de otro mundo hace callar
a quien no puede proferir sonido.


Tiempo cristalizado

Soñé contigo… era en Venecia
de donde soy oriunda
por parte de infinito.
Se cristaliza en ella el tiempo
como el amor en corazón amante
 y acredita su seducción.

Todo convive en ella (así es el alma)
porque su ser de agua y piedra
la convierte en esfera de cristal
donde encontrarla, y además a un tiempo
ver quiénes hemos sido, somos
y hasta quiénes seremos.

Mientras dura la ausencia se precisa
entre vigilia y sueño un puente.


Manifiesto de abril

Ciudadanos de tierra itinerante,
conozco el arte del preludio, y tú
el de la fuga: ambos en profundo
por tomar un impulso verdadero.
Convencidos estamos de que la pasión
mejora al reincidir
y aun la poesía solo brota
en densidad: sustancia única
en que hasta el naufragar alegra.

En la rosa marina, la pasión
mejorada sobresale sin término.


Lo insustituible

A veces llega la persona justa
por una ruta insólita, arriesgando
perderse en un desvío del camino.
Así como a menudo un verso
debe esperar un tiempo exorbitante
por la iluminación que porta
la palabra insustituible.

Arduo estilo del reflexivo amor.


Casa presencia

La casa de la infancia que perdí es la única
en que he vivido por veinte años.
Poco después dio inicio
el tiempo de la errancia
cuando sólo la casa de Virginia
duró hasta trece años.
El tiempo de las casas provisorias
en las que poco a poco vi surgir
un espectral castillo de palabras:
mi morada más firme hasta el momento
en que llegaste tú. Ahora, casa
se vuelve para mí cualquier espacio
donde a veces estamos juntos,
sin importar ciudad, tiempo o lugar.
Algo más que de piedras y palabras
—incluso a cielo abierto— nos acoge:
se hace íntima, invisible a otros.
Casa presencia en fin, único reino.


Florencia, 20 junio 2018.